En casa hay libros, se le ha apuntado a la biblioteca y se le ha dicho mil veces que leer es importante. Y el niño no lee. O lee mientras se le vigila y en cuanto puede, lo deja.
La lectura por obligación funciona mal, y encima deja la idea de que leer es un castigo.
Lo que sí funciona se parece poco a lo que solemos hacer.
Que elija él, aunque no te guste
Cómics, libros de fútbol, de animales, de bromas, de videojuegos. Todo eso es leer. La lectura por gusto empieza por lo que a él le interesa, no por el clásico que tocaría.
Corregir esa elección es la forma más segura de cerrar la puerta. Ya llegará el momento de ampliar.
Que te vea leer
En una casa donde nadie lee, es difícil que un niño lea. No hace falta dar ejemplo de forma solemne: basta con que vea que en casa se lee, sea el periódico, una revista o una novela.
Es el factor que más pesa y el que menos se menciona.
Leer juntos más allá de la primaria
Leer en voz alta no es solo para quien aún no sabe. A un niño de diez años le sigue gustando que le lean, y compartir un capítulo por la noche crea el hábito sin esfuerzo.
Turnarse páginas también funciona: uno lee, el otro escucha, y se comenta lo que pasa.
Sin exámenes después
Si cada lectura acaba en preguntas para comprobar si se enteró, deja de ser lectura y pasa a ser tarea. Conversar sobre lo que ha pasado es otra cosa, y se nota en el tono.
Preguntar qué le pareció o si haría lo mismo que el personaje invita; preguntar qué le pasó al protagonista en el capítulo tres, no.
Que pueda abandonarlo
Un libro que no engancha se puede dejar. Obligar a terminar lo empezado es una regla de adultos que en la lectura infantil hace más daño que bien.
Tener varios libros a mano, y que sea fácil cambiar de uno a otro, mantiene viva la costumbre.
Cuando cuesta leer, no es desgana
Si lee muy despacio, se salta líneas, se cansa enseguida o evita leer en voz alta delante de otros, puede haber una dificultad detrás y no falta de interés.
Eso conviene comentarlo con el docente y, si hace falta, con un profesional: detectarlo pronto cambia mucho el resto de la escolaridad.
Preguntas frecuentes
¿Vale leer cómics o tiene que ser un libro?
Vale, y mucho. Cómics, revistas, libros de humor o de su afición son lectura y son la puerta de entrada al hábito. Corregir lo que elige es la forma más rápida de que deje de leer por gusto.
¿Hasta qué edad conviene leerles en voz alta?
Más allá de lo que se suele pensar. A muchos niños de diez o doce años les sigue gustando que les lean, y compartir un capítulo por la noche mantiene el hábito sin que sea una obligación.
¿Está mal que deje un libro a medias?
No. Un libro que no engancha se puede abandonar: obligar a terminarlo convierte la lectura en deber. Es mejor tener varios a mano y que cambiar de uno a otro sea fácil.
¿Y si le cuesta mucho leer?
Si lee muy despacio, se salta líneas, se cansa enseguida o evita leer delante de otros, puede haber una dificultad detrás. Conviene comentarlo con el docente y, si hace falta, con un profesional: detectarlo pronto importa.